Hoy vamos a tratar de descifrar la memoria. ¿Qué es? ¿Cómo funciona? ¿Qué tipos hay? y como podemos estimularla a través de simples actividades que sean fáciles de incluir en nuestra rutina diaria.

¿Qué es la memoria?

Es el proceso por el que se codifica, almacena, recupera y se utiliza la información.

Pongamos un ejemplo, el cerebro recoge una información: hay manzanas verdes en la cocina. Esta información se guarda en el lugar relevante en el cerebro: ¿Qué comida hay en casa? Cuando más tarde voy a comprar y veo manzanas verdes, recupero la información: tengo manzanas verdes en casa y concluyo, no necesito comprar manzanas ya tengo.

Tipos de memoria

Existen dos tipos: corto plazo o de trabajo y a largo plazo.

La memoria de trabajo es aquella responsable de guardar la información para su utilización inmediato. Por ejemplo, marcar un número de teléfono a la vez que nos los están dictando. Mientras que, la memoria a largo plazo es la que nos sirve para recordar eventos, personas o hechos por largos periodos de tiempo.

Además, está última  se divide en declarativa y procedimental. La primera es responsable de recuperar información de forma consciente como datos, nombres y fechas. En cambio, la procedimental entra en juego para hacer tareas automáticas como mecanografiar, conducir e ir en bici.

¿Cómo funciona?

Los procesos de memoria involucran diversas regiones del cerebro que funcionan juntas para permitirnos recordar y retener información específica. En concreto el hipocampo, una región cerebral clave que se encuentra en el lóbulo temporal, que tiene un papel significativo en el aprendizaje y consolidación de formación de nuevos recuerdos. También, la corteza prefrontal, localizado en el lóbulo frontal, que está involucrada en la memoria de trabajo, la toma de decisiones y la resolución de problemas. 

Problemas de salud que afectan la habilidad de recordar

Estos problemas son muy frecuentes en la actualidad. Existe un incremento del número de personas que experimentan deterioro o pérdida de la memoria debido a enfermedades concretas. Un deterioro para recordar afecta la calidad de vida de la persona y conlleva dificultades para completar actividades de la vida diaria, socializar y mantener relaciones. Las enfermedades más prevalentes que afectan esta habilidad incluye ictus, demencia, Alzheimer y daño cerebral.

Según la OMS actualmente alrededor de 50 millones de personas en el mundo padecen demencia y todos los años se añaden casi 10 millones de nuevos casos. Además, se estima que 1 de cada 10 adultos por encima de 65 años tiene alguna forma de Alzheimer. 

¿Cómo estimular la memoria?

Nuestros cerebros pueden ser entrenados para tener mejor memoria mediante su estimulación en rutinas y actividades del día a día. Realizar crucigramas o leer un libro son formas estupendas de trabajar la memoria declarativa. En cambio, aprender una nueva habilidad como bailar, pintar o tocar un instrumento puede mejorar la memoria procedimental. 

Es clave trabajar esta habilidad día a día y mantener una mente activa

 

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