La importancia del desarrollo de la autonomía

Ago 3, 2020 | Autonomía, Desarrollo Infantil, Discapacidad, Educación, Envejecimiento Activo

El desarrollo del ser humano es un proceso de aprendizaje que comienza incluso antes del nacimiento y no termina hasta la muerte. Sabemos que para los más pequeños es vital el desarrollo psicomotor, cognitivo y emocional pero siempre hay un factor imprescindible que se nos olvida mencionar y es la importancia del desarrollo de la autonomía. En el siguiente artículo trataremos esta importancia del desarrollo de la autonomía y porque hay que potenciarla desde un edad temprana.

Entendiendo el desarrollo de la autonomía

La autonomía es la capacidad de hacer tareas por uno mismo. Es un área del desarrollo frecuentemente olvidada y con la era tecnocrática que vivimos, donde cada vez somos más dependientes de las nuevas tecnologías, parece que hacer las cosas por uno mismo es cada vez menos valorado. Por ello, es todavía más crucial destacar y recordar la importancia de la autonomía.

Incluso teniendo en cuenta este panorama actual, tarde o temprano tod@s exigimos nuestra independencia y puede llegar a causar tensiones en cualquier familia, siendo un punto de transcendencia en la adolescencia. Pero, la realidad es que esta necesidad de independencia la podemos observar desde una edad muy temprana. Por ejemplo, cuando los más pequeños nos dicen: ¡yo puedo solo! o ¡no! Esta declaración de autonomía y manifestación de autodeterminación, depende del carácter de cada uno. Pero, también depende de otros factores como, por ejemplo, el apoyo desde la infancia a crear una percepción positiva sobre sí mismo o la confianza y las oportunidades de independencia que se dan durante el tiempo que se transcurre en el núcleo familiar. Un ejemplo, cuando un bebe aprende a voltearse o hacer la croqueta, lo hace para alcanzar un juguete o un objeto, si al primer intento le damos ese juguete, el bebe no va aprender a girarse, ni va sentir la satisfacción de haber alcanzado aquello que quería. Seguirá dependiendo de nosotros para alcanzar aquello que quiere y no desarrollará motivación por esforzarse a conseguir sus objetivos.

La autonomía influida por el entorno

La autonomía es un factor muy variable. Podemos encontrar culturas en las que se prima la autonomía en la crianza y otras en las que simplemente no es prioritario. Las diferencias pueden llegar a ser tremendas, por ejemplo, la práctica de control de esfínteres en África se realiza a los tres meses en cambio en la cultura occidental muchas familias no se plantea ni siquiera quitar el pañal hasta los 18 meses o más. 

Asimismo, podemos encontrar diferencias incluso dentro de la mima cultura, ya que, las exigencias que se hacen al menor dependen frecuentemente de la situación particular de la familiaEs más, pueden existir diferencias dentro de una misma familia. Habitualmente, los hermanos menores tienen mayor libertad y más oportunidades para desarrollar su autonomía que sus hermanos mayores.

En conclusión, entendemos que la autonomía es esencial para el ser humano, para su autodeterminación, autoestima y el desarrollo de la motivación intrínseca, aquello que nos mueve a hacer, realizar y crear. 

La autonomía y la creatividad

La creatividad es la capacidad de crear, de producir algo de la nada, ya sea físico como una obra de arte o abstracto como una idea o solución a un problema.  La relación entre autonomía y creatividad es el punto de mira de muchos estudios relacionados con la teoría de la autodeterminación y de la autonomía. Gran cantidad de estos estudios ligan la creatividad a la autonomía. Desde la universidad de McGill, Gillian Bramwell, nos hace un resumen explicando a través de su revisión literaria, que:

para ser creativos debemos ser libres

Pero nada es tan simple, esta relación entre autonomía y creatividad es curvilíneo: el grado de libertad que desata el potencial creativo depende de la tarea y del sistema de apoyo. Entendiendo la creatividad como la capacidad de autoexpresión de uno mismo, es evidente que debemos ser lo suficientemente autónomos para tener ideas propias y tener la suficiente seguridad en uno mismo para expresarlas, lo cual nace de crecer con relaciones basadas en confianza y respeto mutuo de las personas más cercanas. En otros palabras: lo que pienso, hago y digo tiene valor y es respetado por mi entorno social.

Por tanto, está claro que los niños y niñas que tienen una crianza en los que se les otorga libertad y confianza en su capacidades, es decir, una crianza que promueve la autonomía, son luego personas más creativas, resolutivas y con mayor capacidad de hablar y actuar por sí mismas. Lo que está ligado directamente a la autoestima y por tanto a la felicidad.

¿Cómo promover el desarrollo de la autonomía?

Para recordar más facilmente la promoción de la autonomía vamos a destacar cuatro comportamientos que promueven la autonomía: AMAR 

Adaptar exigencias: las exigencias deben ser  coherentes con la edad y las capacidades de la persona. Referir a los manuales de autonomía para más información.

Motivar: dar importancia al intento y animar para seguir probando. No dar importancia al fracaso. Es importante que intentemos que el premio sea la satisfacción de completar la tarea de forma satisfactoria, es decir, conseguir aquello que se proponía la persona e intentar evitar recompensas materiales.

Apoyar: dar seguridad y confianza. Es decir, creer en la persona para ayudarla a creer en sí misma y sus capacidades.

Responsibilizar: dar oportunidades para participar en actividades de autogestión y organización. Como preparase el desayuno u organizarse la mochila. Finalmente, consiste en confiar en la persona y dejar que se responsabilice plenamente de sus propios actos y las consecuencias que derivan de estas.

Guías de orientación sobre el desarrollo de la autonomía del niño/a

Existe mucho que investigar en esta área. Al ser un concepto tan culturalmente influido y no ser el punto de mira actual, resulta difícil encontrar mucho material de apoyo fundamentada en evidencia científica acerca del desarrollo de la autonomía. A pesar de ello, os dejamos unas guías de orientación para el desarrollo de la autonomía en los primeros años de vida. Ya que,  la autonomía se aprende desde edades muy tempranas y es crucial para un aprendizaje hacía la felicidad para el resto de la vida.

DESARROLLO Y PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA EN LOS NIÑOS CON SÍNDROME DOWN: Manual para el cuidador, publicado por el gobierno de Aragón. Contiene varios consejos muy prácticos que sirven para todos los niños y niñas. Además en el capítulo 3 se dan unas nociones básicas sobre el acompañamiento del niño/a en su desarrollo, ayudándonos a ir recalculando ese tira y afloja entre ayudar al niño/a y dejar que haga por sí mismo/a. Es una guía muy completa y práctica para promover esa autonomía.

Guía de Atención Temprana para Padres y Educadores: El niño de 0 a 3 años. Publicado por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del gobierno de la Rioja este manual de carácter más global nos da consejos para promover la autonomía indicando además las edades del desarrollo típico donde se van adquiriendo ciertas habilidades.

La autonomía de la persona mayor

Ahora que ya hemos tratado el desarrollo de la autonomía desde edades muy tempranas, debemos reflexionar sobre las edades más avanzadas. Al igual que el bebe no aprende a alcanzar lo que quiere si le proporcionamos todo, con las personas de edad avanzada pierden las capacidades aprendidas.

Principio de neuroplasticidad número 1: utilizaló o piérdelo.

A la persona mayor también se le debe AMAR. Por ejemplo, una persona mayor que ha perdido ciertas habilidades y le cuesta un esfuerzo atarse los zapatos, si vamos a su auxilio y le atamos los zapatos, es imposible que esa persona recupere las habilidades necesarias para volver atarse los cordones por sí misma. Otro ejemplo, es el de la estancias hospitalarias prolongadas o la vida residencial, donde no se siguen modelos de ocupación y mantenimiento de habilidades de autonomía para las actividades de la vida diaria. En estos contextos, las personas adultas y todavía más las personas mayores pierden mucha masa muscular, fuerza y facultades cognitivas, por lo que dejan de hacer por sí mismo las tareas más básicas como ir al baño. Para mantener la calidad de vida en las personas mayores debemos promover el envejecimiento activo y su autonomía. 

Artículos relacionados

Pin It on Pinterest