La Plasticidad Cerebral

Jun 28, 2020 | Neuroplasticidad

Definiendo la Plasticidad Cerebral

La plasticidad cerebral es la capacidad maravillosa del cerebro para realizar cambios funcionales y/o estructurales.

Es decir, es la capacidad de moldeaje que tienen las neuronas para crecer, interactuar, organizarse o dejar de hacer estas cosas.  La plasticidad sináptica puede ser de distintos tipos, provocando cambios de corta o larga duración. La plasticidad cerebral es la base en la que se sostienen diversos servicios de atención individualizada como la atención temprana y la neurorehabilitación.

¿Qué significa la reorganización cortical? 

En la corteza cerebral existe una representación del cuerpo a la cual llega información sensorial y de la que parten órdenes motoras. Después de una lesión en alguna zona del cuerpo, existe un proceso de reorganización topográfica de la corteza cerebral donde está representada la zona del cuerpo lesionada. Está reorganización puede ser influenciada por estímulos sensoriales, por aprendizaje y/o experiencias. Esto ha sido descrito por Frank R. Wilson como una dinámica entre el mundo sensoriomotor y cognitivo. Un ejemplo claro de esto, es el estudio de K. Rosenkranz y J.C Rothwell quienes sintetizan los efectos de una estimulación vibratoria focalizada en la mano con y sin una actividad atencional añadida. Comparando los efectos a corto y largo plazo entre las dos, se puede observar que la estimulación que implica una actividad atencional reorganiza la corteza motora a largo plazo mientras que, la estimulación pasiva no muestra cambios. Por esto, es tan importante realizar tareas de forma consciente,  con interés y atención. Las sensaciones referidas y el dolor fantasma en amputados son otros ejemplos de reorganización cortical.

Algunos tipos de plasticidad funcional de interés

Plasticidad cruzada – modal

Es la capacidad adaptativa de reorganizar circuitos neuronales para integrar la función de uno o más sistemas sensoriales. La integración modal-cruzada se produce a un alto nivel en el cerebro y contribuye de forma significativa en el comportamiento de adaptación en la vida diaria. Este tipo de plasticidad implica que la corteza occipital (visual) se involucra funcionalmente en el procesamiento de la información táctil. Permite mejorar la capacidad de respuesta e incluso compensar y suplir cuando algún sentido como la vista o la propiocepción fallan. 

Neuroplasticidad negativa

Es cuando emergen nuevas vías que crean sensaciones o percepciones desagradables, frecuentemente resultado de un trauma del sistema nervioso central. Síndromes de dolor o dolor neuropático son ejemplos de esta neuroplasticidad. En 2007 el Special Interest Group ‘‘Neuropathic pain’’ de la asociación internacional del estudio del dolor propuso una nueva definición para el dolor neuropático, ligando de una forma novedosa el sistema somatosensorial con el dolor neuropático, siendo:

“Dolor derivado como consecuencia directa de una lesión o enfermedad que afecta al sistema somatosensorial.»

Neuroplasticidad dependiente de actividad

El resultado positivo de aplicar estimulación táctil a las manos o el resultado de deliberadamente manipular objetos. El enfoque orientado hacia la tarea descrito por Gillen, aprovecha este tipo de neuroplasticidad para reestructurar los circuitos neuronales, mediante el reentrenamiento funcional de habilidades. Por tanto,  las actividades de la vida diaria, significativas y funcionales, facilitan cambios en la corteza somatosensorial.

¿Cómo utilizar la plasticidad cerebral a nuestra ventaja?

En nuestro día a día ya estamos utilizando nuestra plasticidad cerebral. Dicho esto, es importante entrenar ciertos procesos de consciencia y control de la atención para prevenir ciertas enfermedades como el deterioro cognitivo e incluso para paliar dolor.

Los estudios demuestran que la estimulación pasiva no es suficiente. La plasticidad cerebral viene dado por un proceso atencional y sensorial. Para cambiar el cerebro debemos realizar tareas sensoriales o motoras con consciencia. Como en cualquier tipo de aprendizaje, necesitamos atender a la actividad que se está realizando para integrarla bien. 

Mantener un buen equilibrio entre actividad física y mental es crucial. Además, existen distintas prácticas que potencian todavía más este tipo de procesos, como son el mindfullness, el yoga y en general todas las artes creativas que requieran la utilización y entrenamiento de la manos y/o pies.

 

Referencias bibliográficas

 1. Nahum M, Lee H, Merzenich M. Principles of Neuroplasticity-Based Rehabilitation. Changing Brains – Applying Brain Plasticity to Advance and Recover Human Ability. 2013; 207(1):141-171.

2. Rosenkranz K, Rothwell J. The effect of sensory input and attention on the sensorimotor organization of the hand area of the human motor cortex. The Journal of Physiology. 2004; 561(1): 307-320.

3. McCormack G. The Significance of Somatosensory Stimulation to the Hand: Implications for Occupational Therapy Practice. The Open Journal of Occupational Therapy [Internet]. 2014 [cited 4 December 2015]; 2(4). Available from: http://dx.doi.org/10.15453/2168-6408.1141

4. Shimojo Shams L. Sensory modalities are not separate modalities: plasticity and interactions. Current Opinion in Neurobiology. 2001; 11(4): 505-509.

5. Rosenkranz K, Rothwell J. The effect of sensory input and attention on the sensorimotor organization of the hand area of the human motor cortex. The Journal of Physiology. 2004; 561(1): 307-320.

6. Vance, D. E., & Wright, M. A. Positive and negative neuroplasticity: Implications for age-related cognitive declines. Journal of Gerontological Nursing. 2009; 35(6): 11-17.

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